IPHONE 6
En 2007 Apple ofreció al mundo una nueva visión sobre los teléfonos inteligentes: que fueran menos "teléfonos" y más "inteligentes". Para ello, dejó atrás ciertas ataduras tomadas durante años por la competencia y diseñó su propio dispositivo partiendo de la dirección opuesta: el origen no eran los teléfonos, sino los ordenadores.
En plena vorágine de novedades, Steve Jobs estaba delante de una inmensa diapositiva con la gigantesca X de Mac OS X dibujada al fondo: "No queremos software de juguete, queremos software de verdad en el iPhone". La mayor carta de presentación - y de intenciones - de un dispositivo que todos pensaban, pero que nadie supo esperar de la forma que fue.
El mundo cambia, y por primera vez, todos esperábamos este iPhone.
Con el iPhone 6 no ocurre lo mismo. Por eso, este análisis no está dividido en dos, sino combinado en uno: lo que Apple nos ofrece en esta generación es un dispositivo concreto, presentado con variaciones que no cambian la esencia del producto, sino que la potencian. Mejor cámara, mayor pantalla y un modo de interfaz horizontal para explotar al máximo el concepto "iPhone 6", si así lo deseamos.

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